Cuando hay intervención en la fijación de precios … se paga


Se da por hecho que todos los profesores de la enseñanza pública de primaria o secundaria deben tener un mismo sueldo base según su categoría laboral y a esto añadirle los complementos típicos. Es algo tan natural, tan normal que hasta parece justo.

En el mundo de las empresas los salarios base de arranque también tienen ese comportamiento, pero es el mercado el que fija finalmente los precios que deben percibir los buenos profesionales y los mediocres. Al final, arrancando de un salario de convenio se articulan complementos que elevan los salarios al bruto necesario para retener al trabajador. Se trata del mercado de trabajo, con su oferta y su demanda.

Lo que no se piensa cuando hablamos de la enseñanza es que forman parte del mercado de trabajo, un mercado abierto, de libre concurrencia, donde un licenciado puede ser reclutado para un instituto, una escuela, una administración pública, una empresa – pública o privada-, etc… Muchos de los licenciados, recién acabada su carrera, optan por la docencia y lo hacen por vocación, otros por la estabilidad en su puesto de trabajo, otros por el plus de vacaciones, etc… no creo que lo hagan nunca pensando en el estrés que le provocarán algún día sus alumnos. Hoy ser docente en una escuela es casi un trabajo de alto riesgo.

En el Prólogo del Informe PISA de 2006 se dice:

“El propósito fundamental de los gobiernos a la hora de mejorar la calidad de los servicios educativos es la posibilidad de ofrecer poderosos alicientes que incentiven a las personas, las economías y las sociedades a elevar el nivel de educación. La prosperidad de los países se deriva hoy, en gran parte, de su capital humano y, si quieren triunfar en un mundo en rápida transformación, las personas necesitan mejorar sus conocimientos y habilidades a lo largo de toda la vida. Para ello es preciso que los sistemas educativos sienten unas bases sólidas, promuevan el aprendizaje y refuercen la capacidad y la motivación de los jóvenes para seguir aprendiendo después de terminar su escolarización.”

No vamos a hablar de los planes de estudio, ni de si en los centros se practica sectarismo, adoctrinamiento, o bien si se recibe una formación de respeto hacia los valores de las personas, la propiedad, el sexo, la raza, etc…

Vamos a hablar de cómo influye la política de oferta salarial igualitaria en la calidad de la enseñanza.

¿Qué alicientes tiene un licenciado con un buen expediente, sea bioquímico, físico, matemático, ingeniero, economista,… en dedicarse a la enseñanza?

De inicio, si tiene buen expediente y elige la enseñanza será por vocación, no por las perspectivas laborales, ni las posibilidades de ascenso, ni la puesta en marcha de proyectos de mejora, etc…

Casi con toda probabilidad, los buenos expedientes, las mentes inquietas, las que tienen ganas de avanzar y progresar pasarán al mundo de la empresa. En el mundo de la empresa, abierto al mercado de trabajo, tendrán su justa recompensa, en función de su esfuerzo, dedicación, iniciativa, buen hacer, valores de liderazgo, etc…

Entonces, salvo que un buen licenciado obre por vocación, nos podemos encontrar en la enseñanza primaria y secundaria no con los mejores perfiles para formar a los trabajadores del mañana, sino a los de perfil medio o bajo. Cuando no hay un licenciado en matemáticas o en física, otros licenciados de ciencias pueden optar a dar esas clases, pero no es lo suyo, las dan, siguen el temario, pero no las viven, no tienen el conocimiento profundo de esas especialidades.

¿ Os acordáis de aquél profesor de matemáticas con el que sacábais buenas notas?… y luego ¿por qué cuando cambiásteis de ciclo y profesor os fue tan mal? Seguro que te pasó igual con el idioma inglés o con la asignatura de lengua.

Un país progresa y obtiene altas cuotas de bienestar cuando progresa su producción, y cuando ésta lo hace aumentando continuamente sus niveles de productividad. Cuando en un país la productividad no aumenta, el mercado globalizado la atrapa y cada día le va desprendiendo de una de sus capas de bienestar.

La productividad de un país depende de la productividad de sus empresas, de su buen hacer, de su mejora constante, y esto forma parte del ámbito de las mentes que manejan los “números”, el análisis, los procesos, las mejoras continuas, … y esto tiene más bien perfil matemático, de ingeniero, de economista, etc…

Si la formación matemática falla en los años primeros de aprendizaje, al final cuando los hijos llegan a la Universidad, se estrellan.

De igual modo podríamos decir de la formación en Lengua, estructura de frases o de oraciones,… mal nos podemos comunicar sino no sabemos expresarnos correctamente.

Cuando en un mercado libre no se atiende la demanda, o la oferta es insuficiente o de baja calidad, entonces hay que acudir al exterior e importar esa mano de obra. Da igual para el perfil de puesto de trabajo, tanto perfiles de baja formación como de alta. Al final, esta importación de trabajadores de países de menor nivel adquisitivo presionará los precios a la baja, llevando más precariaerdad a los puestos de trabajo de los nativos del país… pero a fin de cuentas esto lo viene creando el que ejerce la gobernanza de cada país, los políticos que dirigen los destinos de sus electores, de los que le pagan su sueldo finalmente.

En Estados Unidos hace tiempo que vieron venir este problema. Tenían buenas notas en PISA en enseñanza primaria, bajas en secundaria, sus universidades eran catalogadas como las mejores y, sin embargo, cada vez había menos americanos estudiando en ellas, etc… Pese a tener las mejores universidades, las que más y mejor formación daban para enfrentarse al mundo de la empresa y los mercados detectaron una carencia, la falta de perfiles técnicos.

El mal era el comentado anteriormente, la base matemática en secundaria fallaba, los profesores no eran en su mayoría lo mejor que podía ofrecer el mercado, los mejores titulados optaban por trabajar en la empresa.

Detectado el problema había que proponer soluciones:

  1. El salario debe estar en consonancia con el mercado, todos los profesores no pueden tener el mismo salario.
  2. Hay que potenciar las asignaturas de carácter técnico, dotarlas de medios y hacerlas llegar de modo amable.
  3. Potenciar los profesores a tiempo parcial. Hay grandes profesionales jubilados, con grandes habilidades, a los que les gustaría transmitir sus conocimientos. Había un problema, dotarlos de título para poder ejercer la enseñanza o evaluar su capacidad como enseñante simplemente.

Cuando hicieron el análisis, como estaban analizando eficiencias y mejoras, analizaron por qué se mantenían ralentizados a ciertos alumnos que tenían capacidades especiales y que podían finalizar su enseñanza obligatoria antes que otros.

¿Acaso no es un derroche de dinero público mantener a un alumno especial y sin motivación esperando la edad legal para finalizar sus estudios?

Hasta pronto.

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Acerca de Francisco Fernández Reguero

Economista, analista independiente, consultor de negocio, especialista en distribución alimentaria.
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